IKOR normas medioambientales

En el montaje electrónico siempre han existido normativas que de una u otra manera han influido en los materiales y procesos con los que fabricamos. Desde las clásicas IEC, UNE, EN, DIN, ISO, IPC que regulan desde la funcionalidad, robustez y criterios de aceptabilidad de los ensambles, hasta diversos aspectos a tener en cuenta en la fabricación como la protección contra la electricidad estática, cada vez más siglas han ido apareciendo en las últimas décadas.

Hoy nos centraremos en las normas llamadas ambientales. Son normas que protegen principalmente el medio ambiente y nuestra salud. De entre ellas, quizá la más conocida es la normativa RoHS. Fue además la norma que más impacto tuvo en los procesos de ensamblaje electrónico. Esta norma, que en Europa ya está en su segunda versión (RoHS2) regula el porcentaje máximo que se acepta de sustancias muy contaminantes como el plomo, el mercurio, el cromo hexavalente o el cadmio.

Durante el siglo pasado el plomo estaba ampliamente utilizado en la electrónica y formaba parte junto al estaño de la aleación con la que se soldaban los componentes. La eliminación del plomo supuso la introducción de aleaciones que funden a una temperatura  de 30 grados superiores a las anteriores. Aunque la norma RoHS entró en vigor en Europa en el año 2003, en IKOR ya cambiamos los procesos y adaptamos la fabricación algunos años antes para algunos de nuestros clientes.

La normativa RoHS no sólo se aplica en Europa, sino que, también otros países como China tienen su propia norma RoHS.

Otra norma que protege nuestra salud es la norma REACH. Esta norma tiene una larga lista de sustancias, en su mayoría cancerígenas, cuyo uso está limitado y que en este caso no afecta a nuestro proceso de fabricación,  pero sí a la especificación de los componentes.

Otra especificación que algunos clientes deben cumplir y que como ensamblador de electrónica nos trasladan a nosotros es el de la fabricación libre de halógenos. En este caso se limita la cantidad en PPMs de cloro y bromo. Debido a los riesgos de contaminación cruzada,  esta especificación exige un control muy estricto de los procesos de fabricación.

La ley de minerales conflictivos tiene un objetivo distinto. En este caso el objetivo es proteger a las personas de países como la República Democrática del Congo y limítrofes que son esclavizadas por las mafias que controlan algunas de las minas de minerales como el tántalo y el oro.

El cumplimiento de todas estas normativas afectan al producto final que se comercializa y depende del mercado al que va dirigido. Por ese motivo, IKOR como ensamblador que fabrica según especificaciones de nuestros  clientes estas normas vienen prescritas por ellos. Y  IKOR  como comprador de componentes traslada los requisitos a los proveedores dentro de la cadena de suministro.

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Sobre Ikor

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General, Quality