Seguro que hay muchas variables que participan en el hecho de que una empresa crezca con fuerza y de forma continuada en el tiempo, pero, en mi opinión, hay tres que probablemente sean comunes a muchos de los casos de éxito.

La primera de ellas es el ecosistema en el que se encuentra inmersa la empresa y su interacción con él. El estar rodeado de un ecosistema rico y variado hace posible el tener acceso entre otros a centros tecnológicos, centros de investigación, laboratorios, universidades, centros de formación profesional, proveedores y clústeres que complementan aquellas áreas en las que la empresa no puede, o no desea, profundizar por sí misma y que sin embargo sí ayudan a mejorar la competitividad y a aumentar el valor añadido aportado a los clientes.

Es obvio que es necesaria una mente abierta y proactiva por parte de las empresas a la hora de colaborar e interactuar con su ecosistema. No nos servirá de nada un rico ecosistema a nuestro alrededor si no se es capaz de compartir, aprender y trabajar conjuntamente con él.

La segunda sería la apuesta por la tecnología en general y en particular por las Tecnologías de la Información y la Comunicación que han revolucionado y servido de palanca al desarrollo de los negocios en los últimos años proveyéndolos de instantaneidad, interconexión y volumen de información.

Mirando hacia atrás y no sin cierta añoranza, destacaría dos que probablemente, a pesar de quedarnos ya un poco lejos, nos han tocado más de cerca a muchos de nosotros: la telefonía móvil y sobre todo internet.

Añoranza por el recuerdo de aquellos viajes a miles de kilómetros en los que se estaba totalmente incomunicado hasta que se llegaba al hotel (eran los comienzos de la telefonía móvil y a precios desorbitados), y sólo desde la habitación del hotel nos podíamos comunicar por teléfono con la empresa.

El preparar y escribir faxes (internet estaba comenzando), bajadas y subidas constantes a los Business Centers de los hoteles para enviar nuestros escritos una y otra vez hasta conseguir el codiciado: enviado OK, y muchas veces terminar el ciclo según amanecía recogiendo debajo de la puerta de la habitación el sobre del Business Center que contenía el fax con la ansiada respuesta por parte de nuestra empresa …. a miles de kilómetros y con muchas horas de diferencia… y ahora nos preguntamos, con cierta satisfacción ¿Cómo se podían hacer negocios en aquellos tiempos?

Y la tercera y más importante sería el talento comprometido. En plena era de la nueva economía y con la globalización fuera de toda duda, el valor y conocimiento del capital humano se ha convertido en el recurso más valioso de las empresas. Por lo tanto, un equipo de personas con las actitudes y aptitudes adecuadas para encarar el continuo cambio y aprendizaje que requieren los tiempos actuales, y a la vez comprometidos con los valores y la estrategia a largo plazo de la empresa, son un activo necesario para el éxito.

El hecho de tener las plantas de San Sebastián (España), Guadalajara (México) y Suzhou (China) inmersas en fuertes ecosistemas industriales, la apuesta por la tecnología como palanca de desarrollo y transformación, junto con un equipo profesional que crece comprometido y en continua evolución es muy posible que hayan sido algunas de las claves del fuerte crecimiento de IKOR durante el plan estratégico 2013-2017, y muy probablemente sean éstas las que nos hagan volver a crecer fuertemente durante el nuevo plan 2018-2022, al cual acabamos de darle la bienvenida. ¡En ello estamos y hacia ello vamos!

 

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