IKOR_Evolution

¡Por fin llegó el verano! Es tiempo de guardar los abrigos, subir del garaje la hamaca de playa y de pasear por la playa cada vez que el tiempo acompañe, que aquí en el norte nunca se sabe.

Una de mis actividades preferidas en esta época es sentarme en una terraza, con un aperitivo y una cerveza y ver pasar a las diferentes tribus que pueblan nuestra ciudad: grupos de niños alborotando libres de sus obligaciones escolares, jóvenes patinando en sus skates o llevando tablas de surf, turistas radiografiando la ciudad con sus cámaras Nikon…

Hace unos días sentado en una de estas terrazas, un grupo de cinco o seis personas (rondarían los 50 años) ocuparon la mesa contigua. Hablaban en tono nostálgico sobre su juventud, y lo hacían en un tono innecesariamente alto, lo que nos hizo participes de su conversación a todos los que compartíamos la terraza. Es así como en pocos minutos me pusieron al corriente de que “las comidas de antes eran mucho más sabrosas y saludables”, que “los profesores que tuvieron en su época de estudiantes sabían enseñar, y no como los de ahora” o que “las lavadoras de antes funcionaban durante más de 15 años y las actuales, siendo más avanzadas, no llegan a la mitad”.

No es la primera vez que oigo este tipo de comentarios, en particular, el que se refiere a la corta duración de la vida de los electrodomésticos y dispositivos electrónicos. Con relativa frecuencia nos encontramos con noticias sobre la obsolescencia programada (si te interesa el tema, te recomiendo que veas este documental). Son noticias que apuntan a que es una situación provocada por grandes empresas que buscan así fomentar el consumo en beneficio propio, para lo que “programan” un tiempo limitado de vida en los aparatos que fabrican.

No estoy en disposición de confirmar o negar este supuesto, pero si observamos con un poco de atención la evolución tecnológica en la que estamos inmersos, podremos encontrar otros efectos que influyen también en el acortamiento de la vida útil de muchos de los productos que nos rodean.

Por una parte, la complejidad de los productos está aumentando, incluso en aquellos que hacen funciones simples. Bien sea por nuevas funcionalidades que demandamos los usuarios, nuevos requisitos de seguridad o en ocasiones empujados por modas tecnológicas, los productos actuales “pueden hacer más cosas” que sus predecesores. Esta mayor funcionalidad obliga a incorporar sistemas de control más sofisticados, que por restricciones de espacio, deben implementarse con nuevas familias de componentes que requieren mejores medios y mayor atención para ser manipulados de forma adecuada.

Por otra parte, esos “productos complejos” deben seguir ciclos de desarrollo muy rápidos que permitan renovar con agilidad la oferta de productos y ser la alternativa a otros productos, que incorporando nuevas innovaciones, ponen en el mercado sus competidores. Estos ciclos de desarrollo deben estar bien diseñados y ser ejecutados por personas altamente cualificadas, y cuando no se hace así, terminan por aparecer problemas, a menudo de forma intermitente, que se traducen en esa sensación de que hay productos nuevos que fallan al poco tiempo de ser adquiridos.

En IKOR entendemos bien estas tendencias, y estamos continuamente trabajando para ayudar a nuestros clientes a superar estas dificultades. Trabajamos en proyectos de investigación que nos permiten adelantarnos a las necesidades del mercado, estudiando y trabajando con las nuevas tecnologías usadas por ejemplo, para la fabricación de componentes. Esto nos permite validar los medios y procesos requeridos para incorporarlos de forma fiable y efectiva en los productos que fabricamos.

Por otra parte, nuestros ingenieros del IKOR TECHNOLOGY CENTRE acumulan muchos años de experiencia colaborando con nuestros clientes en el desarrollo de sus productos. Utilizamos la fabricación aditiva para reducir el tiempo de diseño de los elementos mecánicos que acompañan a la electrónica. También prestamos especial atención al proceso de validación del producto. Nuestro laboratorio de pre-certificación nos permite realizar de forma ágil los ensayos ambientales, de compatibilidad electromagnética y se seguridad eléctrica necesarios para asegurar la fiabilidad de los productos de nuestros clientes en las condiciones de trabajo más exigentes. Nos avalan las certificaciones obtenidas en sectores tan exigentes como el de Medical (ISO 13485) o el de Automoción (ISO TS 16949).

Si como mis compañeros de terraza, eras de los que pensabas que en lo que se refiere a la calidad de los productos, “cualquier tiempo pasado fue mejor”, espero que este post te haya ayudado a conocer algunas causas que pueden influir en esa percepción. Por cierto, un poco más tarde empezaron a debatir sobre la moda de antaño y las novedades que muestran muchas celebrities actuales. Aproveché para terminar mi cerveza y cambiar de terraza.

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Sobre Ikor

Somos una compañía global comprometida con la innovación que ofrece servicios integrales de diseño y fabricación de circuitos electrónicos (EMS) incluyendo soluciones completas de cadena de suministro a las compañías industriales y tecnológicas líderes en el mundo.

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