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Leía un artículo que trataba un concepto que inicialmente se me hacía desconocido al que denominaban “Deuda Técnica” y conforme profundizaba en la lectura empecé a comprender en qué consistía. El concepto se refiere al coste que asumen las empresas para corregir “trabajos mal hechos” que a menudo se aceptan de forma consciente para conseguir otros objetivos en apariencia más importantes. Sin embargo, ¿se hace conociendo todas las implicaciones de estas decisiones?

En mi opinión, la “deuda técnica” tiene mucho que ver con una visión a corto plazo del contexto del problema. El concepto parte de Howard Cunningham, un programador estadounidense que además de ser el creador del primer sitio wiki es conocido por haber trabajado en el desarrollo de metodologías robustas de desarrollo de software. En 1992 (la cosa viene de antiguo), Howard publicó un articulo en el que ya citaba el problema de la “deuda técnica” aplicándolo al desarrollo de software colaborativo. Es probable que el problema descrito resulte familiar: los ingenieros de desarrollo avanzan en sus proyectos implementando nuevas funcionalidades y van dejando “para después” las tareas de depuración u optimización. Finalmente, la presión del time-to-market obliga a poner el producto en el mercado sin que dichas tareas se ejecuten, bajo la consigna de que “todos asumimos las consecuencias”… Pero sin saber bien cuales pueden ser éstas.

La situación descrita es aceptada de una forma sorprendentemente natural en algunos ámbitos relacionados con el software (seguro que conoces los mensajes de “Fatal Error” o la ventana azul de Windows sugiriendo Ctrl+Alt+Del). Sin embargo, cuando la “deuda técnica” está asociada a otras actividades, como el desarrollo hardware del producto, las implicaciones pueden ser diferentes.

Con frecuencia, la fabricabilidad del producto o la optimización en la selección de componentes incorporados en el mismo no son tan prioritarias para los ingenieros de desarrollo como el desarrollo de esa innovadora funcionalidad que impulsará las ventas del producto. “Costará lo que tenga que costar, y el EMS sabrá donde conseguir los componentes y como fabricar el producto, que ese es su negocio, ¿no?”.

El diseño del PCB, la validación funcional del prototipo o su certificación normativa del producto suponen un esfuerzo muy importante, y una vez superados estos hitos, la resistencia ante modificaciones es muy alta. Así, el proyecto avanza olvidando los potenciales puntos de “mejora”, como serían favorecer la fabricabilidad, disponer de componentes alternativos para responder ante problemas de obsolescencia o allocación de componentes o poder reducir su coste.

Si estas actividades no han sido cubiertas, estamos creando “deuda técnica”, en forma de potenciales mejoras o reducción de riesgos que no podrán ser adoptadas de una forma adecuada a lo largo de toda la vida del producto.

Para ayudar a nuestros clientes a reducir estos problemas, en IKOR hemos trabajado en la implementación de diferentes Servicios a lo largo de todo el ciclo de vida del producto. Entre estos, el Análisis de BOM o el Análisis de Fabricabilidad y Test están enfocados a la mejora del producto durante su etapa de desarrollo, cuando los cambios son más fáciles de implementar, su coste es menor y su impacto en el time-to-market del producto es mínimo.

Es así como nuestros clientes consiguen reducir su “Deuda Técnica”, reduciendo riesgos y mejorando la rentabilidad de sus productos.

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Sobre Ikor

Somos una compañía global comprometida con la innovación que ofrece servicios integrales de diseño y fabricación de circuitos electrónicos (EMS) incluyendo soluciones completas de cadena de suministro a las compañías industriales y tecnológicas líderes en el mundo.

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Sistemas electrónicos, Technology

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